La ceremonia religiosa, que encabezará el presidente Javier Milei en la Catedral Metropolitana, suele reunir a las principales autoridades del país y representa uno de los actos institucionales más simbólicos del calendario argentino. Sin embargo, este año la ausencia de Villarruel en la lista oficial de invitados dejó expuesto el distanciamiento político y personal entre ambos dirigentes de La Libertad Avanza.
La organización del evento quedó bajo la órbita del área de ceremonial de Presidencia, conducida por Karina Milei. La decisión de excluir a la vicepresidenta rompe con la tradición protocolar y alimenta las versiones de un fuerte quiebre interno en el oficialismo.
En la Casa Rosada evitan hablar públicamente de conflicto, aunque el vínculo entre Milei y Villarruel atraviesa uno de sus momentos más tensos desde el inicio de la gestión. Además, la medida evita una imagen incómoda para el Gobierno: un encuentro público entre ambos en medio de crecientes rumores de fractura política.
El Tedeum contará igualmente con la presencia de ministros, legisladores y dirigentes aliados, entre ellos referentes del PRO y autoridades del Senado. Como ocurre cada año, la ceremonia también funcionará como una fuerte señal política donde cada gesto y cada ausencia serán observados con atención.
Las diferencias dentro del oficialismo volvieron a quedar en evidencia semanas atrás, luego de un mensaje publicado por Villarruel en redes sociales que fue interpretado como una crítica indirecta hacia el vocero presidencial y jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Mientras el Gobierno busca sostener su agenda económica y legislativa, la tensión entre el Presidente y su vice suma incertidumbre sobre el funcionamiento interno de la gestión y la construcción de acuerdos políticos en el Congreso.