La decisión fue tomada por el juez federal Julián Ercolini, y para intentar revertirlo, la defensa del exmandatario presentó un escrito de 59 páginas ante la Cámara Federal de la Ciudad de Buenos Aires, solicitando que se revoque el procesamiento y se disponga su sobreseimiento.
En este sentido, Alberto Fernández rechaza las acusaciones y sostiene que no hay pruebas concluyentes que lo declaren culpable de los hechos, por ello cuestiona la valoración de los elementos de prueba y plantea que la decisión del juez se fundamenta en interpretaciones subjetivas, en vez de hechos verificables.
La ausencia de evidencia directa de los hechos denunciados, que resulta ser por cierto un dato no menor, no puede venir a ser ‘rellenado’ con construcciones subjetivas.