Fue en 1904 cuando nuestro país se hizo cargo del observatorio meteorológico en la Isla Laurie, estableciendo lo que hoy es la Base Antártica Conjunta (BAC) Orcadas, la presencia humana estable más antigua de toda la Antártida. Desde aquel primer izamiento del pabellón nacional, la bandera argentina ha flameado sin interrupciones, consolidando una política de Estado que combina la presencia estratégica con la vanguardia científica.
Lo que comenzó con una pequeña expedición y la donación del observatorio por parte del escocés William Speirs Bruce, se transformó hoy en un despliegue logístico y científico sin precedentes. Argentina cuenta actualmente con más de 40 refugios distribuidos en puntos estratégicos y un total de 13 Bases Antárticas Conjuntas. De ellas, siete mantienen actividad permanente, como es el caso de Orcadas, Carlini, Petrel, Esperanza, Marambio, San Martín y Belgrano II, mientras que otras seis operan durante la temporada estival.
Cada año, el Comando Conjunto Antártico coordina las Campañas Antárticas de Verano para el reabastecimiento y recambio de personal. Actualmente, el rompehielos ARA “Almirante Irízar” y el aviso ARA “Puerto Argentino” se encuentran en plena tarea logística. Además, Argentina cumple funciones críticas a nivel internacional mediante el mantenimiento de balizas y la responsabilidad en tareas de búsqueda y rescate. En este sentido, destaca el funcionamiento del Centro Coordinador de Búsqueda y Rescate Marítimo “Petrel”, inaugurado en 2025, y la labor de la Patrulla Antártica Naval Combinada que se realiza junto a la Armada de Chile para prevenir la contaminación y brindar seguridad en el mar.
Bajo el marco del Tratado Antártico, la Dirección Nacional del Antártico y el Instituto Antártico Argentino coordinan proyectos junto al CONICET y diversas universidades nacionales. Estas investigaciones en meteorología, cartografía y conservación son vitales para entender el cambio climático y proteger el ecosistema regional.
Así, Argentina no solo celebra hoy un aniversario más de su llegada a las islas Orcadas del Sur, sino que reafirma su compromiso histórico con la protección del medio ambiente y el desarrollo del conocimiento en el punto más austral de nuestra soberanía.