Ante esta situación traumática, el equipo de bienestar animal implementó una técnica de rehabilitación emocional que ya es un símbolo en la institución: el uso de un mono de peluche como objeto de apego.
Esta metodología no es nueva sin embargo fue recientemente viralizada por el emblemático caso de Punch, un macaco japonés que se volvió viral por su fuerte vínculo con un juguete de tela tras ser rechazado por su madre. En el caso del mono caí, el peluche cumple una función vital de supervivencia: las crías de esta especie pasan sus primeros meses de vida aferradas al pelaje de su madre. Al no tener ese contacto natural, el muñeco de tela les brinda la protección y seguridad necesaria para reducir el estrés del cautiverio y permitirles un desarrollo saludable.
Un abordaje integral para la libertad
El proceso de recuperación de esta cría es monitoreado por un equipo interdisciplinario que incluye especialistas en nutrición, veterinaria, cuidadores y expertos en comportamiento animal. El objetivo es realizar una evaluación constante del individuo para determinar su futuro, priorizando siempre la posibilidad de que pueda integrarse a un grupo de su misma especie y, eventualmente, ser trasladado a un santuario.
La técnica del peluche de apego es utilizada habitualmente en el Ecoparque no solo con monos caí, sino también con monos carayá que llegan en condiciones similares. Este recurso terapéutico permite que los animales afronten el proceso de rehabilitación con mayor resiliencia, transformando un pasado de maltrato en una oportunidad de vida en un entorno controlado y seguro.