“Estoy muy contento con el resultado: casi 56 millones de brasileños me dieron este voto de confianza. Es una señal de que Brasil quiere un cambio”, expresó Bolsonaro ante sus simpatizantes, luego de una jornada en la que la derecha se impuso en 18 estados, logró 39 bancas en el Senado y sumó 388 diputados, mientras que el actual mandatario sufrió una dura derrota en su propio distrito, San Pablo, por una diferencia de dos millones y medio de votos.
Por su parte, el líder del Partido Tesista admitió tras el revés electoral que el resultado fue inesperado, aunque ratificó su confianza de cara al tramo final. Para revertir el panorama, la estrategia del oficialismo estará centrada en captar el respaldo de los más de 30 millones de ciudadanos que no acudieron a sufragar debido al descontento con la situación socioeconómica y de seguridad. Sin embargo, los analistas advierten que convocar a ese electorado ausente representará un desafío complejo.
En la vereda opuesta, el candidato liberal buscará abrochar acuerdos estratégicos con los principales referentes que quedaron fuera de la pelea presidencial, entre ellos Augusto Cury (Avante), Renan Santos (Misión) y Ronaldo Caiado (Social Democrático). Dado que estas agrupaciones comparten afinidades ideológicas en materia de orden público, reducción impositiva y defensa de la propiedad privada, una eventual alianza de coalición podría aportarle a Bolsonaro un caudal cercano al ocho por ciento de los votos, consolidando su ventaja de cara al 25 de octubre.