El futuro no puede construirse sin reparar el pasado
YPF S.A.:
Durante más de un siglo, el nombre de YPF y el de Comodoro Rivadavia fueron prácticamente inseparables.
Aquí nació la industria petrolera argentina.
Aquí miles de trabajadores construyeron una empresa que terminó convirtiéndose en uno de los mayores símbolos del desarrollo energético nacional.
La Municipalidad de Comodoro Rivadavia reconoce esa historia.
Reconoce el aporte de generaciones enteras de trabajadores, técnicos, ingenieros y profesionales que hicieron posible el crecimiento de la ciudad y del país.
Pero esa misma historia tiene otra cara que ya no puede seguir siendo postergada.
Durante décadas, la explotación hidrocarburífera dejó dentro del ejido urbano pozos abandonados, antiguas instalaciones industriales, ductos, piletas, suelos afectados, restricciones al uso del territorio y numerosos pasivos ambientales cuya recomposición integral aún constituye una cuestión abierta.
No se trata de afirmaciones retóricas.
Se trata de hechos documentados durante años por expedientes administrativos, auditorías ambientales, inspecciones oficiales, estudios técnicos, planes de abandono, programas de remediación y actuaciones de organismos públicos.
La propia documentación producida por la empresa demuestra que la cuestión ambiental nunca fue inexistente.
Por el contrario, evidencia que numerosos sitios continúan siendo objeto de monitoreo, evaluación, saneamiento o programas de intervención, lo que confirma que la problemática excede ampliamente hechos aislados y requiere una respuesta integral.
Frente a esa realidad, la Municipalidad no puede permanecer inmóvil.
Tiene el deber constitucional, legal y ético de actuar en defensa del ambiente, de la salud pública, del desarrollo urbano y de los derechos colectivos de toda la comunidad.
Por esa razón, en los próximos días promoverá una acción judicial destinada a que sea el Poder Judicial quien determine, mediante prueba científica independiente, si la obligación constitucional de recomposición ambiental ha sido efectivamente cumplida respecto de los pasivos ambientales existentes dentro del ejido urbano de Comodoro Rivadavia.
Simultáneamente, pondrá estos antecedentes en conocimiento de la Comisión Nacional de Valores, por considerar que una controversia constitucional de semejante magnitud resulta objetivamente relevante para una empresa que participa del mercado de capitales argentino e internacional y que ha asumido compromisos públicos de sostenibilidad, transparencia y gobierno corporativo.
Esta decisión no constituye un acto de confrontación.
Constituye el ejercicio responsable de las competencias que la Constitución Nacional, la Constitución de la Provincia del Chubut y la Carta Orgánica Municipal confieren al Municipio.
Debe quedar igualmente claro que el acuerdo celebrado entre YPF S.A. y la Provincia del Chubut no resuelve esta controversia.
La Municipalidad sostiene que dicho acuerdo no puede producir efectos respecto de derechos colectivos cuya tutela corresponde también al Municipio ni extinguir una obligación constitucional de orden público como es la recomposición del daño ambiental.
La Constitución Nacional no autoriza reemplazar la recomposición efectiva del ambiente por una compensación económica cuando subsisten dudas razonables acerca de la restauración integral de los sitios afectados.
La ciencia deberá decir cuál es la verdadera situación ambiental.
Y será la Justicia quien deba resolver, con independencia, imparcialidad y pleno respeto del debido proceso.
La Municipalidad no pretende desconocer la importancia económica de YPF ni obstaculizar el desarrollo energético nacional.
Muy por el contrario.
Entiende que una empresa de la dimensión institucional de YPF tiene la oportunidad de demostrar que el liderazgo no se mide solamente por su capacidad productiva o financiera.
También se mide por la forma en que asume las responsabilidades derivadas de su propia historia.
Los estándares internacionales ya no evalúan exclusivamente los resultados económicos.
Evalúan la coherencia entre los compromisos públicos de sostenibilidad y la conducta concreta de las empresas frente a los impactos ambientales de su actividad.
No existe verdadera sostenibilidad cuando permanecen abiertas controversias constitucionales sobre la efectiva recomposición de pasivos ambientales históricos.
No existe verdadero liderazgo cuando la comunidad continúa esperando respuestas sobre cuestiones que afectan su ambiente, su territorio y su calidad de vida.
Por ello, esta Municipalidad formula una invitación pública a YPF S.A.
Todavía es posible construir un camino diferente.
Todavía es posible abrir una instancia de diálogo institucional serio, transparente y técnicamente fundado que coloque en el centro la recomposición efectiva del ambiente y no la discusión acerca de quién debe asumir esa obligación.
Porque el verdadero problema no es jurídico.
El verdadero problema es ambiental.
Y, por esa misma razón, también es social, urbano, sanitario y moral.
Comodoro Rivadavia no desconoce todo lo que YPF significó para su historia.
Pero precisamente porque esa historia fue extraordinaria, la ciudad espera una respuesta igualmente extraordinaria.
La grandeza de una empresa no se mide únicamente por el petróleo que extrajo ni por la energía que produjo.
También se mide por la forma en que honra sus responsabilidades frente a las comunidades que hicieron posible su crecimiento.
YPF tiene hoy la oportunidad de demostrar que su compromiso con la sostenibilidad no se limita a declaraciones, reportes o instrumentos financieros.
Tiene la oportunidad de demostrarlo donde verdaderamente importa: en el territorio donde nació la industria petrolera argentina.
La Municipalidad mantendrá siempre abierta la puerta del diálogo institucional.
Pero también ejercerá, con la misma firmeza, todas las acciones administrativas, judiciales e institucionales que resulten necesarias para asegurar el efectivo cumplimiento del artículo 41 de la Constitución Nacional.
Porque existe un principio que no admite negociación.
El ambiente no pertenece a una generación.
Pertenece también a quienes todavía no han nacido.
Y ninguna sociedad puede construir un futuro sostenible mientras permanezcan sin resolver las consecuencias ambientales de su propio pasado.
Atentamente.