El siniestro vial ocurrió el 21 de noviembre de 2025, cuando la camioneta Volkswagen Amarok conducida por Araneda impactó contra una Ford EcoSport en la que viajaba una familia rumbo a Las Grutas.
Como consecuencia del choque murieron la doctora Liliana Cocuza, su hija Karina Gutiérrez y dos niños menores de edad, además de la mascota que los acompañaba. El único sobreviviente fue Pastor Gutiérrez, esposo de Liliana y abuelo de los niños. La tragedia tuvo un impacto aún mayor al conocerse que la madre de los menores permaneció en Catriel, ya que se encontraba próxima a dar a luz. Su tercer hijo nació una semana después del accidente, sin que su padre, su abuela y sus hermanos pudieran conocerlo.
El planteo de la jornada, que se extendió hasta las 13:45, fue presentado por la defensa, que solicitó sustituir la prisión preventiva por arresto domiciliario o libertad con monitoreo electrónico, alternativas que fueron finalmente rechazadas.
La Defensa (Michel Richman): Sostuvo que no existe riesgo de fuga y cuestionó aspectos de la investigación, incluyendo la pericia de velocidad y el test de alcoholemia. Además, señaló que Araneda habría intentado asistir a las víctimas tras el impacto.
La Fiscalía (Graciela Etchegaray): Se opuso al pedido y solicitó mantener la prisión preventiva, argumentando que el peligro de fuga continúa vigente. Respaldó su postura en los numerosos viajes del imputado a países limítrofes y en publicaciones en redes sociales que evidenciarían un nivel de vida que no se condice con ingresos formales declarados. Indicó que durante un allanamiento se halló dinero en dólares en un inmueble vinculado a Araneda.
La Querella (Marcelo Hertzriken Velasco): Planteó que la jueza no tenía competencia para resolver el pedido.
La magistrada Lemunao remarcó que no se acreditó que el imputado sea sostén económico de su familia y que los riesgos procesales persisten. Por ello, resolvió ratificar la prisión preventiva y descartar el arresto domiciliario y el uso de tobillera electrónica.