Un grupo de investigadores del CONICET, en conjunto con especialistas de la Universidad de Minnesota, anunció el hallazgo de un dinosaurio diminuto descubierto en la Patagonia. El nuevo ejemplar, denominado Alnashetri cerropoliciensis, es uno de los más pequeños registrados hasta el momento y el estudio fue publicado en la revista Nature.
El fósil, apodado “Alna”, corresponde a un animal que pesaba cerca de 700 gramos, menos que un pollo doméstico, y cuya altura no superaba la rodilla de un adulto promedio. Vivió hace aproximadamente 95 millones de años, cuando la región patagónica estaba habitada por enormes especies como el Giganotosaurus y el Argentinosaurus. Sin embargo, este ecosistema también albergaba dinosaurios de tamaño reducido que compartían el mismo entorno.
Los restos fueron encontrados en el área de La Buitrera, en la provincia de Río Negro, un sitio de relevancia internacional por la riqueza y calidad de su patrimonio paleontológico. El estado de conservación del esqueleto es considerado excepcional por la comunidad científica.
Este pequeño terópodo, de dimensiones similares a las de un cuervo, se alimentaba de lagartos, serpientes, pequeños mamíferos e invertebrados. Los estudios realizados indican que se trataba de una hembra que vivía en un ambiente desértico. Murió a los cuatro años y quedó rápidamente cubierta por arena, lo que permitió preservar su estructura casi intacta durante millones de años.
Aunque tenía extremidades delanteras desarrolladas, no estaba adaptado para volar. Conservaba una cola característica de los dinosaurios carnívoros y representa el ejemplar más pequeño identificado hasta ahora en Sudamérica fuera del linaje de las aves modernas.
El descubrimiento aporta información clave sobre la diversidad de especies que habitaron el sur argentino y ofrece nuevos datos sobre la evolución y adaptación de dinosaurios de pequeño porte en ecosistemas dominados por gigantes prehistóricos.