Clarita cumple 103 años y su voz, pausada pero firme, transmite la sabiduría que solo otorgan los años vividos. “Desde que nací, siempre los problemas están, pero tuve una familia muy linda. Tengo nietos, bisnietos y ahora voy a tener otro más. Lo único que le pido a Dios es poder conocerlo”, dice con una sonrisa que desarma en diálogo con Del Mar Digital.
Recuerda con emoción los momentos compartidos con sus seres queridos: “El domingo vinieron mis nietitos, no entendía lo que hablaban porque estoy sorda, pero solo de verlos sentados cortándome la carne… tan lindos. No todos tienen esa suerte.”
Aunque reconoce que la edad le impone límites, no pierde el humor ni la gratitud. “Es triste porque no te podés movilizar, dependés de que te cuiden, pero tengo a mis nietos arriba, que son mi vida, que me cuidan y me quieren.”
Su rutina es sencilla: se levanta tranquila, escucha la radio —“aunque ya casi no escucho nada”— y agradece cada día. “Ya hice lo que tenía que hacer. La vida te da cosas lindas y cosas tristes, pero hay que saber llevarlas adelante.”
Recuerda con claridad los años pasados y hasta su último voto: “El último presidente al que voté fue Alfonsín. Después ya no fui, pero mi marido me decía que hay que votar siempre, aunque te equivoques.”
Hoy, Clarita mira hacia atrás con serenidad. “No me quedan amigos, todos se fueron. Pero sigo acá, con fuerza. Lo que te toca, te toca, y hay que seguir.”
Y con esa entereza que la define, cierra la charla con una frase que resume toda una vida: “La vida tiene cosas muy lindas, y cuando ves a tus nietitos que te abrazan y te besan… ¿qué más podés pedir?”