Con la publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre por parte del INDEC, el sistema impositivo argentino se encamina a una nueva actualización en los valores del Impuesto a las Ganancias y el Monotributo. Se trata del tercer ajuste semestral previsto en la reforma fiscal de 2024, que toma como referencia la inflación acumulada entre julio y diciembre de 2025.
De acuerdo con estimaciones privadas, el IPC del último mes del año se ubicaría entre el 2,3% y el 2,5%, lo que llevaría la inflación semestral a un nivel cercano al 14%. De confirmarse ese porcentaje, se incrementarán los mínimos no imponibles, las deducciones y las escalas del Impuesto a las Ganancias, así como también los topes de facturación, las categorías y las cuotas del Monotributo.
En el caso de Ganancias, el nuevo esquema implicaría que un empleado soltero sin hijos comenzará a tributar recién si supera un salario bruto mensual cercano a los 3 millones de pesos. Para un trabajador casado con dos hijos, el piso se ubicaría por encima de los 4 millones de pesos. Estos valores son clave para más de un millón de asalariados alcanzados por el tributo.
Por su parte, el Monotributo también tendrá modificaciones significativas. Con el ajuste por inflación, la categoría más baja (A) podrá facturar hasta aproximadamente 10,2 millones de pesos anuales, mientras que la categoría K, la más alta, superará los 108 millones de pesos. Esta actualización permitirá que muchos contribuyentes eviten quedar excluidos del régimen únicamente por el efecto inflacionario.
Además de los topes de facturación, las cuotas mensuales del Monotributo también aumentarán en el mismo porcentaje. El impacto comenzará a reflejarse desde febrero e incluirirá tanto el componente impositivo como los aportes jubilatorios y la obra social, elevando el monto mensual que deberán abonar los monotributistas en todas las categorías.