El profesional fue hallado culpable del “homicidio culposo” de Valentín Mercado Toledo, un niño de 4 años que falleció tras una cirugía programada en un sanatorio de General Roca, Río Negro.
El trágico hecho ocurrió en julio de 2024, cuando el menor ingresó para una operación de hernia diafragmática considerada “menor”. Sin embargo, una serie de negligencias graves durante la anestesia le provocaron una lesión cerebral irreversible por falta de oxígeno (hipoxia).
Las pruebas de la negligencia
Durante el juicio, la fiscalía presentó pruebas contundentes que demostraron la falta de vigilancia del profesional:
- Uso del celular: Se comprobó que el anestesiólogo se distrajo con su teléfono móvil y que incluso abandonó momentáneamente el quirófano para buscar un cargador.
- Falta de monitoreo: Las pericias revelaron un bache de diez minutos sin registros de presión arterial ni de oxígeno en sangre, tiempo suficiente para que se produjera el daño cerebral.
- Obstrucción no detectada: La distracción derivó en una obstrucción del tubo endotraqueal que el médico no advirtió ni corrigió a tiempo.
El reclamo de la familia
Los padres de Valentín, Ariana Toledo y Daniel Mercado, denunciaron no solo la impericia médica, sino también el trato recibido durante la semana que el niño permaneció con muerte cerebral, con informes contradictorios y esperas prolongadas.
Aunque la fiscalía solicitaba diez años de inhabilitación, el magistrado fijó la pena en siete años y medio, rechazando el pedido de la defensa de limitar la sanción únicamente a la atención de pacientes pediátricos.