Este martes, un grupo de congresistas republicanos solicitó formalmente a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) que aplique multas y sanciones severas, llegando incluso a pedir que el artista y los ejecutivos de la NFL y la cadena NBC sean “encerrados”.
Los legisladores acusan al espectáculo de incluir “depravaciones innombrables” y contenido que calificaron como “indecente” para la televisión abierta. El congresista por Florida, Randy Fine, lidera el reclamo argumentando que las letras traducidas al inglés contienen términos prohibidos por las normativas federales de transmisión.
Un clima de tensión política
Esta ofensiva legislativa cuenta con el respaldo de figuras de peso, incluido el presidente Donald Trump, quien calificó el show como una “afrenta a la grandeza” del país. La presión ahora recae sobre Brendan Carr, presidente de la FCC, quien ya ha mostrado en el pasado una postura rígida respecto a los contenidos de los medios de comunicación que no se alinean con las normativas de decencia de la administración actual.
Por el momento, ni la NFL ni el equipo de Bad Bunny han emitido una respuesta oficial ante la posibilidad de que se revisen las licencias de transmisión de las cadenas involucradas.