Según Augusto, en el país trabajan entre 2.700 y 2.900 controladores, un número insuficiente si se considera que cada día gestionan entre 6.000 y 7.000 pasajeros, distribuidos en más de 15 vuelos diarios. Señaló que este nivel de presión es reconocido por la OIT como uno de los trabajos más estresantes del mundo.
El dirigente comparó las condiciones locales con otros países de América del Sur, destacando que los controladores argentinos están “muy por debajo” de los estándares de Chile, Brasil y Colombia, especialmente en términos de reconocimiento y beneficios, como la jubilación anticipada con el salario completo, algo común en Europa.
Además, denunció que muchos controladores deben complementar sus ingresos trabajando en plataformas como Uber, afectando los tiempos de descanso y la seguridad operacional. “Tenemos 54 notas presentadas de Seguridad Operacional que no se resuelven desde hace dos años”, aseguró.
El dirigente detalló problemas en distintas torres y centros de control del país: en Ezeiza no hay jefe para gestionar cerca de 50 personas, en Córdoba el aire acondicionado funciona solo al 50% en torres de vidrio expuestas a altas temperaturas, y en el Centro de Control de Área de Resistencia existen sectores sin cobertura de frecuencias.
Sobre la región patagónica, Augusto destacó que la situación en Comodoro Rivadavia es más estable que hace dos años, aunque aún insuficiente. Actualmente la torre de Comodoro cuenta con 14 operadores frente a los ocho de hace un par de años, y se cubren ausencias con personal de otros aeropuertos, incluyendo Ushuaia, Río Grande y El Calafate.
El secretario general también explicó el funcionamiento de los centros de control de área, que gestionan el tránsito aéreo de vastas regiones del país, y el alto nivel de concentración requerido para calcular tiempos de aproximación, distancias y seguridad en condiciones de viento y tráfico intenso.
Los turnos laborales son de ocho horas, con ciclos de descanso en algunos sectores, mientras que otros operativos no cuentan con relevos, un tema que el gremio continúa trabajando para mejorar.
Por último, Augusto aclaró que no habrá cancelaciones de vuelos pese al conflicto: “Lo que estamos haciendo es demorar lo que está en tierra. En el aire, todo se controla. No se deja a nadie librado al azar”.
El gremialista instó a encontrar soluciones urgentes para garantizar la seguridad de los trabajadores y la operación aérea en todo el país.