Un informe periodístico firmado por las cronistas Sol Fabi y Eva Rey para el diario Página/12 expuso un crudo panorama sobre las estrategias de consumo que adoptan los asalariados argentinos frente a la pérdida de poder adquisitivo. Según los datos analizados por la publicación, el 61,1% de los trabajadores encuestados saltea comidas por motivos económicos, mientras que un 78,5% debió volcarse al consumo de alimentos de menor calidad nutricional.
El relevamiento, respaldado por el estudio “La alimentación y comensalidad en la población asalariada de la Argentina” de la Universidad Católica Argentina (UCA), señala que solo un 16,5% de la fuerza laboral asalariada se encuentra libre de privaciones alimentarias. En ese contexto de presupuestos ajustados, los comercios del rubro reportan que el tradicional alfajor ha dejado de ser únicamente una golosina ocasional para transformarse en un sustituto de almuerzos o meriendas.
La adaptación del consumo y la advertencia nutricional
En diálogo con Página/12, el vicepresidente de la Unión Kiosqueros República Argentina (UKRA), Ernesto Acuña, y referentes del sector industrial explicaron que, aunque la venta general de productos ha caído, los alfajores del segmento económico registran una alta rotación gracias a las promociones. Frente a opciones de menú que rondan valores elevados en la vía pública, la combinación de una golosina con una bebida se impone entre estudiantes y trabajadores como una opción acelerada para “engañar al estómago”.
Sin embargo, especialistas en salud consultados por el matutino advirtieron sobre las consecuencias de este hábito a mediano plazo. Los profesionales de la nutrición remarcaron que este tipo de productos aporta calorías de bajo valor nutricional y que su uso recurrente para suplir comidas principales puede agravar o desencadenar enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y sobrepeso.