El ejemplar, que data de hace aproximadamente 95 millones de años, destaca por encontrarse prácticamente completo, un hecho inusual que permitirá a la comunidad científica reescribir la evolución de estos singulares dinosaurios caracterizados por sus brazos extremadamente cortos.
El descubrimiento aporta información fundamental sobre los alvarezsaurios, un grupo de dinosaurios que poseían rasgos similares a los de las aves y una garra única y poderosa en sus extremidades delanteras. Hasta este hallazgo, gran parte de los registros de esta especie provenían de Asia y pertenecían a períodos más recientes, por lo que la aparición de este ejemplar en la Patagonia confirma que el linaje ya estaba diversificado en el hemisferio sur mucho antes de lo que se estimaba.
La calidad de la preservación del fósil permite analizar detalles anatómicos que suelen perderse con el paso del tiempo, como la estructura ósea completa de sus extremidades. Este avance no solo enriquece el patrimonio paleontológico de la región, sino que también consolida a la Patagonia argentina como uno de los reservorios de fósiles más importantes del mundo para el estudio del período Cretácico, atrayendo la atención de investigadores de todo el planeta hacia nuestro suelo.