La problemática no es nueva. Desde 2017, vecinos del barrio Paso Nuevo, en el sector de la calle Mazaredo, vienen advirtiendo al Municipio sobre el deslizamiento del cerro y las consecuencias en sus viviendas. A casi nueve años de los primeros reclamos formales, la situación se agravó y hoy al menos diez familias debieron autoevacuarse.
Vecinos del sector denunciaron que durante todo este tiempo presentaron notas y pedidos formales ante las autoridades, pero nunca obtuvieron una solución de fondo. “Lo venimos sufriendo desde 2017 y se lo planteamos a la Municipalidad. Somos muchas familias en esta situación y no tenemos respuestas claras”, expresaron en diálogo con Nuestras Mañanas por Radio del Mar.
Actualmente, los vecinos aguardan una reunión en la que se les informará cuál será su situación. Sin embargo, cuestionan la falta de comunicación oficial. “Todo es muy verbal, no hay nada por escrito ni un plan de acción concreto que nos diga si las casas son habitables o no, y qué va a pasar con nosotros”, indicaron.
El mayor temor pasa por el estado estructural de las viviendas. “Hay que ver qué va a pasar con las casas. Ese es el problema más grande”, sostuvo Gómez. Mientras tanto, algunas familias continúan viviendo en el lugar en condiciones precarias y sin servicio de gas, que fue interrumpido por seguridad. “En mi caso, mis hijos están por un lado y yo con mi señora en la casa”, relató.
Los vecinos remarcaron que son adjudicatarios directos de los terrenos y que cuentan con planos aprobados por el Municipio. “Compramos los planos al Municipio y están aprobados. No somos ocupantes irregulares”, aclararon.
Además, pidieron ser reconocidos como barrio Paso Nuevo. “No somos Médanos ni Marquesado. Somos Paso Nuevo y no estamos identificados como corresponde”, reclamaron.
A la espera de definiciones y de una posible incorporación a un nuevo sector de damnificados, las familias insisten en que lo urgente es una solución concreta. “En este momento hay que ayudar a la gente”, concluyeron.