Este viernes, su presencia en el Club Deportivo Portugués no fue una más. Mientras la institución homenajeaba a José Guerreiro poniéndole su nombre al estadio, Facundo trabajó con una motivación especial. “Yo soy hincha de Portugués y hoy estoy acá por mi gran amigo José.. es un padre para mi”, confesó, dejando en claro que su labor esta vez tenía un tinte sentimental profundo por el vínculo que lo unía al recordado dirigente.
Facundo es un profesional que entiende que el buen fútbol necesita buenos suelos en toda la ciudad. Su huella está presente en los campos de Jorge Newbery, Petroquímica, las tres canchas de Calafate y su labor más reciente en Veteranos de Laprida.
“Mi trabajo está en todas las canchas de la misma manera”, aclaró, subrayando el compromiso que mantiene con cada institución que confía en su conocimiento técnico para mantener viva la superficie de juego en un clima tan desafiante como el de nuestra región.

Una pasión grabada en la piel
Lo de Facundo con el fútbol local trasciende lo laboral y lo dominguero. Su amor por los clubes de Comodoro es tal que lleva los escudos de distintas instituciones de la ciudad grabados en su piel. Para él, las canchas no son solo su lugar de trabajo desde hace casi dos décadas, sino el escenario de su propia identidad.
Hoy, mientras el estadio de Portugués estrena el nombre de su amigo José, el césped que pisaron los jugadores fue el mejor testigo del trabajo de este especialista que, entre semillas y sistemas de riego, ayuda a que el fútbol de la ciudad siga creciendo.