COMODORO RIVADAVIA Y RADA TILLY  |  Jueves 12 de febrero, 2026
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Disminuyen los donantes de sangre y crece la alerta en hospitales en el país

La disminución sostenida de donantes voluntarios compromete la capacidad de respuesta ante cirugías, emergencias y tratamientos oncológicos. Especialistas advierten que no existe reemplazo artificial para la sangre y remarcan la importancia de fomentar la donación habitual para garantizar el abastecimiento en todo el país.

Argentina atraviesa una disminución sostenida en la donación voluntaria de sangre, un escenario que pone en riesgo la capacidad de respuesta del sistema sanitario frente a cirugías, emergencias, partos de riesgo y tratamientos oncológicos. Especialistas alertan que el impacto es directo en la salud pública, ya que no existe un reemplazo artificial para este recurso vital.

Se calcula que 9 de cada 10 personas requerirán una transfusión en algún momento de su vida. Sin embargo, la cantidad de donantes habituales —considerados los más seguros para el sistema transfusional— viene cayendo de manera constante. Datos oficiales indican que, si entre el 3% y el 5% de la población sana donara sangre dos veces al año, se podría cubrir la demanda nacional.

El suministro debe sostenerse de forma permanente debido a que la sangre tiene un período limitado de conservación: los glóbulos rojos pueden almacenarse hasta 42 días en frío, las plaquetas solo cinco días a temperatura controlada y el plasma puede congelarse por más tiempo. Esta característica obliga a mantener un flujo continuo de donaciones.

Cada extracción puede beneficiar hasta a tres pacientes, ya que la sangre se separa en distintos componentes —glóbulos rojos, plasma y plaquetas— que se administran según la necesidad médica. Personas con enfermedades como leucemia o talasemia suelen requerir transfusiones periódicas, al igual que quienes atraviesan intervenciones quirúrgicas complejas o sufren accidentes graves.

La actividad está regulada por la Ley 22.990 y contempla una entrevista médica previa, controles clínicos y análisis para detectar infecciones transmisibles. El procedimiento es seguro, dura alrededor de 45 minutos y se extraen aproximadamente 450 mililitros.

Para donar se debe tener entre 18 y 65 años, pesar más de 50 kilos y encontrarse en buen estado de salud. No se admiten cirugías ni tatuajes recientes —realizados en los últimos seis meses—. Los hombres pueden donar cada tres meses y las mujeres cada cuatro.

Los especialistas remarcan que todavía circulan mitos que desalientan la participación, como el temor a contagiarse enfermedades o a sufrir consecuencias físicas. Subrayan que se trata de un acto voluntario, confidencial y seguro, y que el organismo recupera rápidamente el volumen de sangre donado.

En instituciones como el Hospital de Clínicas de Buenos Aires se necesitan al menos 20 donantes diarios para garantizar la atención. Durante el verano, la disminución suele ser aún más marcada.

El desafío, coinciden los expertos, no solo radica en sumar nuevos donantes, sino en promover la donación periódica y solidaria, indispensable para asegurar la disponibilidad y calidad de sangre en todo el territorio nacional.

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