Pereyra, quien actualmente cumple prisión domiciliaria con tobillera electrónica tras pasar casi un año en el penal de Marcos Paz, reconoció el vínculo con el ex One Direction pero aseguró que su rol fue utilizado para “desviar la atención” de la investigación principal.
Durante la entrevista con Infobae, el ex empleado de mantenimiento relató que la noche previa al trágico desenlace, el músico se encontraba en un estado de exaltación. Según su testimonio, el contacto comenzó por un pedido de servicios a la habitación fuera de horario, momento en el que le llevó ocho botellas de whisky del frigobar. Pereyra admitió que, en ese contexto, el artista le solicitó que le consiguiera cocaína, pedido que cumplió trasladándose hasta su barrio en Lomas de Zamora.
Un huésped catalogado como “de riesgo”
El acusado describió que el personal del hotel estaba al tanto del comportamiento errático del músico, señalando que Payne incluso realizó maniobras de artes marciales contra él y otros empleados durante esa tarde. “No lo noté agresivo, pero sí exaltado”, explicó Pereyra, quien enfatizó que su relación con el cantante fue inicialmente laboral y que su participación en los hechos fue limitada por su bajo rango jerárquico dentro del establecimiento.
La causa cuenta actualmente con otros procesados, entre ellos Brian Paiz, un excamarero de Puerto Madero que también se encuentra bajo arresto domiciliario. La justicia continúa evaluando las responsabilidades en torno al suministro de estupefacientes y las circunstancias que rodearon la caída del artista el pasado 16 de octubre de 2024.