Esta cifra duplica la frecuencia registrada en la apertura de 2025, donde el mandatario había lanzado un ataque cada 180 segundos, evidenciando una radicalización en su retórica frente a legisladores, empresarios y periodistas.
Entre los términos más utilizados para referirse a la oposición y al kirchnerismo se destacaron calificativos como “ladrones”, “corruptos”, “ignorantes” y “kukas”. Además, Milei incorporó nuevos agravios personalizados, llamando “Chilindrina troska” a la diputada Myriam Bregman y “Chatarrín de los tubitos” al empresario Paolo Rocca. El análisis también resalta que el Presidente utilizó la palabra “ustedes” casi 40 veces, reforzando una narrativa de confrontación directa que, según especialistas en comunicación política, busca profundizar la polarización afectiva en la sociedad.
Especialistas consultados por Chequeado advierten que este estilo de “incivilidad” gubernamental tiene un impacto directo en la calidad del debate público. El uso de lenguaje vulgar y descalificador desde la máxima autoridad del país transmite el mensaje de que la falta de respeto es válida en cualquier ámbito de socialización. Mientras que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, defendió la alocución calificándola como contundente y negando agresividad, consultores políticos señalan que esta estrategia no es solo un rasgo de personalidad, sino una herramienta política para consolidar su identidad frente a quienes percibe como enemigos.