En el posteo, denunció la existencia de una “pared de odio” por parte de personas que, sin conocer la realidad del caso, se dedican a juzgar y estigmatizar su dolor.
“Gente que no nos conoce, que no caminó un metro en nuestros zapatos, se siente con el derecho de juzgar, opinar, de insultar”, expresó con dureza, señalando que este tipo de conductas no solo lastiman a una familia que ya está “rota”, sino que también funcionan como un mecanismo para intentar silenciar el pedido de justicia.
El descargo también planteó una profunda reflexión sobre el ejemplo que los adultos dan a las nuevas generaciones a través del uso de las pantallas. “Están aprendiendo que el dolor ajeno es un blanco de tiro”, advirtió, vinculando directamente la falta de piedad en las redes sociales con el acoso que luego se traslada a las aulas.
Una lucha que no se detiene
Pese a los comentarios negativos y el ciberbullying, la familia de Valeria Schwab reafirmó su compromiso de no dar marcha atrás hasta que el crimen sea esclarecido por completo. “Mi voz no depende de un ‘like’ ni se apaga con un insulto”, sentenció el comunicado, agradeciendo el apoyo de quienes acompañan la causa y enviando un mensaje directo a los detractores: “Al que no le guste, que pase de largo la noticia”.