Esa decisión responde a la actual escalada de violencia en la región y al impacto directo provocado por el ataque en el que resultó muerto el líder del régimen iraní, el ayatolá Alí Jamenei, el pasado 28 de febrero. Así lo comunicó uno de los referentes del deporte del país en declaraciones televisivas A DPA, recogidas en diversos medios europeos e internacionales.
Donyamali justificó la exclusión del torneo atribuyéndola a la combinación de factores bélicos y represalias internacionales que, según detalló, han provocado la muerte de “varios miles de ciudadanos” en los últimos ocho o nueve meses. El funcionario constató: “Definitivamente, no tenemos ninguna posibilidad de participar de esta manera” en la Copa del Mundo tras el ataque estadounidense e israelí al país.
La selección de Irán debía competir en tres encuentros de la fase de grupos, todos ellos fijados en ciudades estadounidenses: dos partidos en Los Ángeles y uno en Seattle, enfrentando a las selecciones de Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda. A pesar de la tensión política y el conflicto abierto, la organización del evento no había cerrado la puerta a la participación iraní. De acuerdo con el presidente de la FIFA Gianni Infantino, el entonces presidente de Estados Unidos Donald Trump declaró tras una reunión reciente: “El combinado asiático es bienvenido al país“.
Más allá del Mundial masculino, el contexto político teñido de confrontación ha alcanzado también al fútbol femenino iraní. El presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj, sugirió públicamente la posibilidad de un boicot tras los hechos ocurridos durante la última Copa de Asia femenina en Australia. En ese torneo, seis jugadoras del equipo iraní optaron por permanecer en Australia, amparadas por visados humanitarios concedidos por el gobierno anfitrión. Según informaciones del medio, Trump había afirmado que su administración intervendría con la misma medida humanitaria si fuera necesario.
Taj planteó abiertamente su escepticismo ante la neutralidad del entorno competitivo en Estados Unidos. El dirigente preguntó: “¿Qué persona sensata enviaría a su selección nacional a Estados Unidos si la Copa del Mundo fuera tan política como lo fue la Copa de Asia en Australia?”.
La crítica iraní no se limita al plano deportivo. Donyamali aseguró que la situación se ha agravado por lo que él calificó como “medidas maliciosas tomadas contra Irán” y denunció las consecuencias de “dos guerras en ocho o nueve meses”. En su intervención, añadió: “Dado que este gobierno corrupto ha asesinado a nuestro líder, no hay condiciones en las que podamos participar en la Copa del Mundo”.
El ministro también repudió el trato de Estados Unidos hacia los futbolistas iraníes, ironizando sobre lo que denominó un doble estándar: “¿Masacran a inocentes y quieren secuestrar a nuestras atletas para salvarlas?”. Estas declaraciones ilustran cómo las tensiones geopolíticas y las decisiones estatales afectan el calendario internacional de fútbol y exponen la instrumentación política del deporte en el difícil marco actual de Irán.