Durante las actividades organizadas por la municipalidad el pasado sábado, se entregaron baldes, escobas y escurridores como obsequios a las asistentes. Las imágenes de las mujeres posando con los artículos de limpieza, algunos incluso decorados con moños, se viralizaron rápidamente, generando una ola de críticas en redes sociales.

El evento incluyó charlas de salud, música en vivo y sorteos, pero la elección de “premios domésticos” fue interpretada por diversos sectores como un refuerzo de estereotipos de género en una fecha destinada a la reivindicación de derechos. Ante la escalada del conflicto, el intendente Carlos “Cali” Goring intentó bajarle el tono a la situación asegurando que los objetos formaban parte de un “juego interactivo” y no de premios oficiales, aunque la propia comunicación institucional de la comuna los mencionó como “obsequios para el hogar”.

La contradicción entre el discurso oficial, que destacaba la importancia de trabajar por una sociedad con “más oportunidades y reconocimiento”, y la entrega de estos elementos profundizó el debate sobre la sensibilidad de las instituciones locales frente al significado del 8M. Mientras algunos vecinos defendieron la intención del municipio, la mayoría de las reacciones apuntaron a un “desacierto comunicacional” que terminó eclipsando el resto de la jornada recreativa.