El oficialismo confía en reunir entre 130 y 134 votos junto a sus aliados estratégicos para convertir la iniciativa en ley antes de que termine la jornada. Partiendo desde la primera media sanción en senadores, se puede esperar el apoyo de un sector del PRO, la UCR y varios bloques provinciales.
Además del debate ambiental, la oposición adelantó que el recinto será escenario de duros cruces vinculados a la actualidad nacional, incluyendo las recientes investigaciones por presunto enriquecimiento ilícito que salpican al entorno del Ejecutivo. Pese a esto, el bloque oficialista mantiene el optimismo basado en el respaldo previo de gobernadores pertenecientes a la Mesa del Litio y el Cobre, quienes consideran a esta reforma como una pieza clave para el desarrollo económico regional.
La metodología del debate previo fue uno de los puntos más cuestionados por la oposición y por organizaciones civiles. Durante las audiencias públicas celebradas en marzo se registró un récord histórico de más de 100.000 inscriptos, aunque finalmente solo pudieron exponer en vivo unas 400 personas.
Mientras que el oficialismo defiende el procedimiento asegurando que se respetaron los estándares de participación pública y el Acuerdo de Escazú, sectores de Unión por la Patria y la Coalición Cívica sostienen que la brevedad de las audiencias impidió un análisis profundo sobre el impacto ambiental de los cambios propuestos.