COMODORO RIVADAVIA Y RADA TILLY  |  Martes 17 de marzo, 2026
Historias de Vida

El último funebrero de oficio en Comodoro: una vida dedicada a acompañar en el dolor

Víctor Correia lleva más de 50 años en el servicio fúnebre. En el Día Nacional del Funebrero, repasó su historia, marcada por el esfuerzo, la vocación y el acompañamiento silencioso a cientos de familias.

Vos sabés que la muerte no tiene día ni horario”. Con esa frase, Víctor Correia resume una vida entera dedicada a un oficio tan necesario como poco visibilizado. Considerado el último funebrero de oficio en Comodoro Rivadavia, construyó una trayectoria de más de cinco décadas en el servicio fúnebre, marcada por el compromiso, la empatía y el sacrificio.

De origen portugués, llegó a la ciudad con apenas 12 años. Su historia en el rubro comenzó casi por casualidad, cuando sus suegros —propietarios de la histórica empresa Jones— lo acercaron al mundo de las cocherías. Allí funcionó una de las primeras funerarias de la ciudad, ubicada en la intersección de Belgrano y Rivadavia.

“Yo quería progresar”, recuerda. Sus primeros pasos fueron como sereno en la cochería, en una rutina que combinaba múltiples trabajos: salía de un empleo al mediodía, continuaba en otro por la tarde y, por la noche, regresaba a la funeraria. Ese esfuerzo sostenido fue el inicio de una carrera que lo llevaría a estar al frente del negocio durante 55 años, tras el fallecimiento de su suegro.

A lo largo de su trayectoria, Correia acompañó a generaciones enteras de familias comodorenses. “Ver el dolor de la gente no es sencillo. Me pasaban muchas cosas, yo lloraba junto con ellos”, cuenta. Reconoce que los momentos más difíciles eran las despedidas de niños: “Cuando moría algún bebé, lo único que pensaba era en mis hijos”.

Con una profunda vocación de servicio, su tarea trascendió lo laboral. La contención, el respeto y la cercanía fueron pilares de un trabajo que, aunque silencioso, resulta fundamental en los momentos más duros. “Yo era muy solidario, y hasta el día de hoy se acuerdan”, afirma.

En tiempos donde el oficio tiende a desaparecer o transformarse, su historia refleja una manera distinta de ejercer la profesión, más artesanal y humana. En el Día Nacional del Funebrero, su testimonio pone en valor una labor muchas veces invisibilizada, pero esencial para la comunidad.

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