El proyecto busca ser una alternativa accesible y funcional a las costosas sillas que se venden en el mercado.
Tomás Deumacán destacó el espíritu del proyecto:
“Tiene de bueno el fin que tiene, es darle una oportunidad a una persona con discapacidad y que pueda aprovechar de hacer una actividad tan linda como el senderismo, por ejemplo”.
Pruebas y próximos pasos
La silla ya superó varias pruebas iniciales en el taller. Ahora, el próximo paso va a ser la primera prueba en terreno, la cual se planea hacer en conjunto con la Municipalidad, utilizándola con una persona que realmente la necesite.
El alumno explicó que el costo de los materiales no es tan alto como puede salir en el mercado. Sin embargo, aclaró que la fabricación requiere de un equipo de herramientas que la escuela les facilita.
Aunque el proyecto está casi finalizado, aún faltan algunos detalles: el apoya pies y el cinto de seguridad. Según declaró Tomás, “faltan detalles nomás” para que la silla esté lista para su uso.