Las jornadas del sábado y domingo funcionaron como una vitrina fundamental para los vendedores locales. Los visitantes pudieron acceder a una oferta de alimentos frescos difícil de hallar en las góndolas tradicionales: verduras de estación, conservas y huevos de campo, todos producidos libres de agroquímicos.
El diferencial de esta edición fue el éxito en la comercialización de carnes frescas. Los productores ofrecieron valores competitivos en cortes altamente demandados para las fiestas, como lechones, corderos y pollos caseros, permitiendo a muchas familias asegurar el menú navideño con calidad de origen y trazabilidad garantizada.
Encuentro comunitario y tradición
Más allá de lo comercial, la feria logró transformar el mercado agropecuario en un espacio de celebración. El ambiente fue amenizado por bandas en vivo, grupos de danza y sesiones de karaoke, creando un entorno festivo que alcanzó su punto máximo este domingo con la esperada llegada de Papá Noel. La presencia del trineo y la entrega de regalos para los más pequeños reafirmaron el carácter familiar del evento.
Los organizadores destacaron no solo el volumen de ventas, sino también el flujo constante de vecinos que se acercaron hasta la avenida Ricardo Pettinari durante ambas jornadas.