Tras la audiencia de este sábado, la jueza Raquel Tasello resolvió dictar la prisión preventiva por dos meses para el imputado, mientras que otorgó un plazo total de seis meses para que la fiscalía concluya la investigación.
El fiscal Facundo Oribones detalló cómo el sospechoso pasó de ser un testigo clave a convertirse en el presunto asesino. “En la reconstrucción del último día de Nino, realizamos entrevistas a varios vecinos y allegados, hasta que se encendió una alarma donde dejamos de ver al testigo para contemplarlo como sospechoso”, explicó. El móvil, según la principal hipótesis, sería una deuda de dinero que la víctima le reclamaba al ahora detenido.
ADN y ensañamiento: las claves del lunes
Uno de los puntos más críticos de la causa es determinar si el acusado actuó solo. La fiscalía pondrá el foco en las pruebas genéticas que comenzarán a coordinarse este lunes en el Laboratorio Forense. “Seguramente se hallarán perfiles genéticos que no pertenecen a la víctima; vamos a ver si existe más de un perfil”, señaló Oribones, en referencia al testimonio de un vecino que afirmó haber escuchado dos voces en la escena.
Respecto a la saña del ataque, la autopsia confirmó un escenario atroz: Nino sufrió más de 50 lesiones, todas producidas mientras aún estaba con vida, específicamente en el tren superior. Aunque la causa de muerte fueron los traumatismos craneales, la fiscalía sostiene que el resto de las heridas demuestran un ensañamiento deliberado. Ahora, el equipo forense notificará a la defensa para iniciar los cotejos de ADN que podrían confirmar la participación de terceras personas.