Según el organismo que preside Claudio “Chiqui” Tapia, el conflicto principal no fue solo la seguridad en Catar, sino la insistencia de la UEFA para trasladar el partido al Estadio Santiago Bernabéu en Madrid. La AFA rechazó de plano esta posibilidad argumentando que jugar en España rompería la “equidad deportiva” al no tratarse de una sede neutral para una final única.
El comunicado revela que el sábado 14 de marzo surgió una alternativa: mudar el encuentro a Italia. La AFA asegura haber aceptado la sede sin objeciones, pero con una única condición logística: postergar la fecha del 27 al 31 de marzo.

Sin embargo, la UEFA alegó que el cambio de apenas cuatro días era “imposible”, cerrando unilateralmente la posibilidad de realizar el evento. “Lamentamos profundamente que, a pesar de nuestra voluntad manifiesta de jugar en terreno neutral, no haya sido posible alcanzar un acuerdo”, sentenció el escrito oficial, dejando a los campeones del mundo sin el gran duelo de marzo.