En el marco del Día del Paciente Trasplantado, que se conmemora cada 6 de junio, Juanjo Fazio compartió con Del Mar Digital la historia de una decisión que tomó hace casi una década y que cambió para siempre la vida de uno de sus amigos más cercanos.
La fecha, impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), busca generar conciencia sobre la importancia de la donación de órganos y destacar la calidad de vida que pueden recuperar quienes acceden a un transplante.
En 2017, Juanjo decidió donar uno de sus riñones a un amigo que atravesaba un complejo cuadro de salud y llevaba años sometido a tratamientos de diálisis. La iniciativa surgió al observar el deterioro físico que sufría. “Él demoró bastante tiempo en decirme que sí porque entendía lo que implicaba una operación de este tipo”, recordó. Finalmente, luego de aproximadamente un año y medio, su amigo aceptó avanzar con el procedimiento.
El caso tuvo características poco habituales. Por un lado, la donación se realizó entre amigos y no entre familiares, situación que requiere una autorización judicial para descartar cualquier tipo de beneficio económico. Por otro, el trámite se resolvió con una rapidez inusual.
“Por lo general estos procesos suelen demorarse mucho, pero en nuestro caso se resolvió en tiempo récord”, señaló. Tras comprobar que ambos mantenían una amistad de toda la vida, la Justicia autorizó el trasplante en apenas dos semanas.
Una decisión sin dudas
A casi diez años de aquella operación, Juanjo asegura que nunca se detuvo demasiado a pensar en las consecuencias que podía tener para él. “Siempre pensé en cómo mejorarle la calidad de vida a otra persona”, afirmó.
Aunque su familia manifestó preocupación ante una intervención de semejante magnitud, él la vivió con tranquilidad. “La tomé como una operación más”, recordó.
Con el paso del tiempo, asegura que la experiencia confirmó lo que intuía: donar un riñón no alteró su vida cotidiana. Actualmente trabaja, realiza actividad física, enseña música y participa en distintos proyectos artísticos sin limitaciones.
La importancia de animarse a donar
Remarcó, además, la necesidad de dejar de lado los temores que muchas personas tienen respecto de la donación de órganos. Recordó que miles de pacientes esperan una oportunidad y destacó a aquellos que dependen de la diálisis mientras esperan un transplante.
“Hay mucha gente esperando un órgano. Sabemos lo que implica vivir en situación de diálisis y el deterioro que genera. Por eso hay que animarse”, expresó. Además, señaló que las personas que donan pueden continuar desarrollando sus actividades habituales sin mayores inconvenientes, siempre acompañadas por los controles médicos correspondientes.
Entre la música y la solidaridad
Además de su actividad laboral, actualmente se desempeña como profesor de música. Da clases particulares, integra la propuesta educativa de la Escuela de Arte y participa de la banda “Entonando Sueños”, donde enseña trompeta.
Para él, la música y la solidaridad tienen un punto en común: la posibilidad de pensar en los demás.
En una fecha destinada a reconocer a quienes recibieron un trasplante y a promover la donación de órganos, busca concientizar: “Hay que animarse. Un gesto puede cambiarle la vida a otra persona”.