La provincia del Chubut perdió más de 14.000 puestos de trabajo formales desde diciembre de 2023, según el último informe elaborado por el Observatorio de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB).
Así lo explicó el contador César Herrera, director del Observatorio, en diálogo con Actualidad 2.0 por Radio del Mar, donde analizó la situación del mercado laboral en la Patagonia y aseguró que la provincia atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas.
“Desde 1998 hasta el presente, esta es la peor crisis laboral y del empleo formal, con caídas muy fuertes”, afirmó Herrera al ser consultado sobre el escenario actual de Chubut.
El especialista explicó que en abril se registró una caída de 4.600 puestos de trabajo en un solo mes, según los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). “Tenés que remontarte como a 15 años atrás aproximadamente para mirar algo parecido”, señaló.
Sin embargo, aclaró que ese número requiere un análisis más profundo debido a la estacionalidad del empleo. “De esos 4.600 puestos, aproximadamente entre 3.500 y 3.600 corresponden a trabajos temporales que normalmente caen en ese período, pero los otros 1.100 o 1.200 puestos representan una caída estructural”, explicó.
Herrera indicó que la pérdida de empleo formal en la Patagonia alcanza niveles preocupantes, con una caída cercana al 20% en Tierra del Fuego, 17% en Santa Cruz y 14% en Chubut, lo que representa unos 14.100 puestos menos desde diciembre de 2023.
La crisis petrolera y la pérdida de empleos de calidad
Al analizar el impacto sobre la actividad petrolera, el contador señaló que la situación podría agravarse cuando se actualicen los datos del primer trimestre del año.
“Hasta diciembre ya se nota una caída fuerte en el ámbito petrolero, cerca de 3.000 puestos de trabajo. Cuando se haga la actualización del primer trimestre, seguramente va a marcar las cifras que se estiman, entre puestos directos e indirectos, cerca de 6.000”, sostuvo.
Herrera remarcó que la pérdida no solo implica una baja estadística, sino también una transformación del mercado laboral. “Perdemos puestos de trabajo de calidad, sólidos, registrados, en blanco, con buenos niveles salariales, y tal vez eso no impacta rápidamente en la tasa de desempleo, pero esas personas pasan a empleos precarios”, explicó.
En ese sentido, habló del fenómeno conocido como “uberización” del empleo, donde trabajadores que tenían empleos formales comienzan a desarrollar actividades informales o de plataformas digitales.
“Uno puede ver personas que antes tenían un gran poder adquisitivo y ahora están vendiendo productos en la ruta, haciendo trabajos por cuenta propia o ingresando a plataformas de reparto”, ejemplificó.
Más presión sobre el mercado laboral
El director del Observatorio también destacó que la tasa de desempleo tradicional no refleja completamente la situación laboral de la región.
“En Comodoro Rivadavia la tasa de desempleo es del 2,7%, pero hay que preguntarse quiénes están desempleados y qué pasa con quienes tienen trabajo pero no llegan a fin de mes”, explicó.
Herrera señaló que al incorporar a quienes buscan un segundo empleo, quienes quieren trabajar más horas o quienes tienen empleos precarios, la presión sobre el mercado laboral aumenta considerablemente.
“Cuando sumamos todas esas situaciones, llegamos a un 16% en Comodoro Rivadavia. Venimos de un 10%. Esa es una mirada más real del problema laboral”, sostuvo.
Además, indicó que en otras ciudades de Chubut la situación es aún más compleja. “Entre Trelew y Rawson la presión laboral está por encima del 32%, mientras que el promedio nacional ronda el 30%”, detalló.
“La tendencia es que se profundice”
Consultado sobre las perspectivas para los próximos meses, Herrera fue contundente: “La tendencia es que se profundice, como viene siendo a nivel nacional, tanto la caída de empresas como la caída de puestos de trabajo formales”.
El contador advirtió que muchos trabajadores terminan jubilándose anticipadamente, emigrando de la región o ingresando al mercado informal.
“Hay que empezar a medir también ese empleo informal, porque es una realidad que se ve todos los días y que todavía no está reflejada completamente en las estadísticas”, concluyó.