Luego de la escandalosa audiencia del martes que debió ser suspendida por un violento cruce entre abogados, el juicio oral por la muerte de Diego Armando Maradona retomó su actividad este jueves en los Tribunales de San Isidro. El principal foco de la jornada estuvo puesto en la declaración testimonial del psicólogo Carlos Díaz, quien integraba el staff de profesionales que asistía al astro en sus últimos días. Durante su alocución, Díaz intentó despegarse de las decisiones estrictamente clínicas y aseguró de forma tajante que “no podría haber hecho nada para impedir su muerte”.
El psicólogo detalló ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón cuál fue el verdadero alcance de su intervención profesional en la vivienda del barrio privado San Andrés de Tigre. “Cuando intervine, tomé como garantía que no haya alcohol en la casa”, remarcó, señalando que su único y principal objetivo terapéutico era asegurar que el exentrenador de la Selección mantuviera un esquema abstencionista.
Para desvincularse de la controvertida decisión de trasladar a Maradona a una internación domiciliaria —uno de los ejes centrales de la acusación fiscal—, el testigo leyó ante el tribunal una serie de mensajes de texto privados. Los chats, fechados el 24 de octubre de 2020, daban cuenta de intercambios con el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov antes de que él conociera personalmente al paciente, con los cuales buscó probar que la decisión del traslado habitacional ya estaba tomada de forma ajena a su práctica psicoterapéutica.
“No tuve influencias en la parte médica de Maradona, ni tampoco hubiese podido si así quisiera hacerlo”, argumentó Díaz, quien añadió que confiaba plenamente en el criterio clínico de la dupla Luque-Cosachov. Al referirse al estado de salud mental del ídolo antes de su deceso, consideró que su diagnóstico era “muy bueno” porque Diego “tenía conciencia de su enfermedad”, aunque advirtió que el mayor desafío era evitar que se desestabilizara ante cualquier estímulo.
Finalmente, al reconstruir las horas previas al fallecimiento del “Diez”, el psicólogo reveló que ese mediodía conversaba con Cosachov sobre la posibilidad de trasladar al paciente al predio de Estancia Chica para continuar allí con su recuperación. Sin embargo, al arribar a la vivienda se topó con el trágico desenlace. “No pude haber hecho nada distinto para impedir un cuadro cardíaco. Me hubiese encantado tener el conocimiento para poder hacerlo, pero no lo tengo. Estoy convencido de este modo de trabajar y lo volvería a hacer de la misma manera”, concluyó.