La noticia de la muerte de Indio Solari golpeó con fuerza a los fanáticos que llegaron a Comodoro Rivadavia desde distintos puntos del país. Entre ellos se encuentra Gonzalo, oriundo de Escobar, provincia de Buenos Aires, quien viajó junto a su hijo Benicio y su hermano Gastón para participar de las actividades vinculadas a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
Con la emoción a flor de piel, recordó que su historia con la música del Indio comenzó cuando apenas era un adolescente. “Escucho a Los Redondos desde los 12 años. A los 14 los vi por primera vez en Huracán y desde ahí nunca paramos de seguirlos”, contó.
Gonzalo reconoció que, si bien el estado de salud del músico era conocido por sus seguidores, la noticia de su fallecimiento resultó impactante. “Fue muy fuerte. Sabíamos que estaba enfermo, pero uno nunca lo espera. Hoy se volvió inmortal”, expresó.
Para él, el exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota ocupó un lugar muy especial en la vida de miles de personas. “Todos hablan del fenómeno que fue, pero para nosotros fue alguien muy importante en nuestras vidas. En su momento se fue Diego Maradona y fue algo muy duro. Hoy se fue él”, sostuvo.
Pese al dolor, aseguró que la mejor manera de recordarlo será mantener viva su música. “Hay que seguir, porque a él le va a gustar desde arriba que lo sigamos escuchando”, manifestó.
Durante la jornada, muchos fanáticos se reunieron para compartir recuerdos, canciones y abrazos. Gonzalo destacó que ese espíritu de comunidad es una de las principales características del universo ricotero. “Es un día triste. Esto siempre fue una gran familia. Todos te invitan a acercarte, te convidan un mate, se sale en banda. Así fue siempre y así va a seguir siendo ahora, cuando nos concentramos abrazados y llorando en familia”, relató.
Además, recordó cómo llegó el Indio a su vida gracias a una integrante de su familia. “Mi tía, la hermana de mi mamá, siempre fue muy rockera. Ella nos llevó a nosotros a escuchar esta música”, explicó.
Con el paso de los años, Gonzalo también transmitió esa pasión a su hijo Benicio, quien tuvo la oportunidad de ver al Indio Solari en vivo. “Yo se lo trasladé a mi hijo. Tuvimos la suerte de llevarlo a Tandil y él pudo verlo al Indio arriba de un escenario”, recordó con orgullo.
Mientras la tristeza atraviesa a los seguidores que llegaron a Comodoro, historias como la de Gonzalo reflejan cómo la música del Indio Solari logró convertirse en un vínculo entre generaciones, capaz de unir familias enteras alrededor de canciones, viajes y recuerdos compartidos.