Lo que comenzó como un anuncio comercial derivó en un duro cruce con usuarios y dirigentes políticos, donde la empresa defendió su “reconversión productiva” con un tono que muchos calificaron de provocador.
La chispa se encendió cuando la cuenta oficial de la compañía respondió a las críticas por los 100 despidos recientes. Ante el reclamo de un usuario por las familias que quedaron sin trabajo, la empresa retrucó: “¿Preferirías que los volvamos a contratar y vuelvas a tener que gastar $100.000 de más por un termo?”. Esta respuesta, sumada a una comparación con su automatización en la década del 70, generó un repudio inmediato debido a la proximidad con el aniversario del 24 de marzo.
En las redes, la frase fue leída como una falta de sensibilidad histórica. Los comentarios se llenaron de respuestas:
Por su parte, la empresa también mantuvo un cruce con el diputado Miguel Ángel Pichetto, quien acusó a la firma de reducir la fabricación local para importar. Lumilagro tildó la acusación de “falsa” y aseguró que su plan incluye la apertura de locales propios y exportaciones a la región. Sin embargo, el eje de la discusión en las plataformas se desplazó rápidamente de lo económico a lo ético, cuestionando la agresividad de la marca frente a la pérdida de puestos laborales en un contexto social delicado.