El secretario de Salud de la Municipalidad de Comodoro Rivadavia, Jorge Espíndola, anunció el lanzamiento de una diplomatura sobre autismo destinada a profesionales, docentes, familiares y cuidadores, con el objetivo de fortalecer la formación y mejorar el diagnóstico temprano en la ciudad.
En diálogo con La Tribuna por Radio del Mar, el funcionario explicó que la iniciativa surge a partir de la necesidad de avanzar hacia una comunidad más inclusiva. “Desde la Secretaría de Salud, con una decisión política del intendente, buscamos descubrir las necesidades más sentidas de la población en materia de salud. Una de ellas era poder trabajar con el autismo y que Comodoro sea una ciudad más amigable con las familias que tienen alguna persona con autismo”, expresó.
La propuesta se desarrollará en conjunto con la Facultad de Ciencias Naturales y Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y contará con la participación del neurólogo infantil Víctor Ruggeri, reconocido a nivel internacional por su trayectoria en el estudio del trastorno del espectro autista.
Según explicó Espíndola, la diplomatura tendrá cupos limitados. “Por sugerencia del doctor Ruggeri se estableció un cupo de 100 inscriptos y la posibilidad de sumar 10 becas para estudiantes”, detalló. Además, indicó que el objetivo es conformar un equipo interdisciplinario en la ciudad que pueda abordar esta temática sin que las familias deban trasladarse a otras provincias para acceder a diagnósticos o tratamientos.
Las inscripciones permanecerán abiertas hasta el 31 de marzo y la capacitación comenzará el 15 de mayo. El programa contará con seis módulos y una carga total de 150 horas de formación.
El secretario de Salud destacó que la diplomatura tendrá un enfoque interdisciplinario y basado en evidencia científica, con la participación de especialistas nacionales e internacionales. Incluso, algunos de los capacitadores brindarán clases desde España.
Por otra parte, durante la entrevista se refirió a la importancia de reconocer señales tempranas que puedan alertar sobre posibles trastornos del espectro autista. “Sabemos que en el autismo se pierde la relación social: el niño puede jugar solo, no notar la presencia de otras personas, no mirar a los ojos o no responder cuando se lo llama. También pueden aparecer movimientos repetitivos o dificultades en el lenguaje”, explicó.
En ese sentido, subrayó que el rol de las familias y de los controles pediátricos es fundamental para detectar estas señales a tiempo. “Es importante que tanto los padres como los pediatras estén atentos al desarrollo del niño. Si algunas conductas esperadas para su edad no aparecen, puede ser una señal para iniciar una evaluación y lograr un diagnóstico temprano”, señaló.
Finalmente, Espíndola remarcó que uno de los principales objetivos de la diplomatura es mejorar las herramientas de detección temprana. “Queremos que esas pequeñas señales enciendan alarmas en pediatras, docentes o familiares para poder intervenir a tiempo y lograr tratamientos mucho más efectivos”, concluyó.