En paralelo, las agencias de rescate y la Cruz Roja intentan llevar auxilio a las zonas más afectadas, donde la escasez de agua potable, alimentos y suministros médicos amenaza con agravar la emergencia sanitaria.
El fenómeno telúrico desencadenó una intensa actividad sísmica secundaria que ya registra alrededor de un millar de réplicas en todo el territorio insular. Según detalló el jefe de información de la Agencia de Gestión de Desastres Local (BPBD), Berton SP Panjaitan, la cifra de evacuados ascendió dramáticamente a 22.276 personas, más que duplicando los guarismos informados durante la jornada anterior. Respecto a los heridos, existen marcadas discrepancias entre los organismos oficiales: mientras las agencias de rescate contabilizan 132 lesionados, los registros del Ministerio de Salud señalan que los afectados superarían los 1.200.
En el terreno, la situación asistencial es crítica debido a la destrucción de la infraestructura básica y el colapso de los centros de atención. Severinus Budiman, representante de la ONG Wahana Visi Indonesia, advirtió que la comida y el agua potable son urgencias de primer orden: “Si bien encontramos una fuente de agua corriente, el agua está turbia y no es segura para el consumo”. A la par, referentes de clínicas rurales informaron que se han debido improvisar hospitales de campaña ante el derrumbe de los edificios sanitarios, solicitando con urgencia el envío de camillas y medicamentos para contener la demanda.
El impacto material sobre la masa habitacional es severo, registrándose más de mil viviendas destruidas o con daños de consideración en diversos distritos de la isla. Frente a este escenario, el gobierno provincial dispuso el estado de emergencia por un plazo de 14 días con el propósito de agilizar el envío de partidas presupuestarias y coordinar los operativos de rescate con la administración central de Yakarta.
Cabe destacar que el archipiélago de Indonesia se encuentra ubicado sobre el denominado “Anillo de Fuego del Pacífico”, un área de alta sismicidad caracterizada por el permanente choque de placas tectónicas. Esta condición geográfica expone de manera recurrente a sus poblaciones a catástrofes naturales de gran escala, demandando respuestas inmediatas de la comunidad internacional.