Según las primeras estimaciones, la inflación de diciembre se ubicaría en torno al 2,5%, traccionada principalmente por el aumento estacional en el precio de la carne vacuna y los alimentos típicos de las fiestas.
A pesar de que el Gobierno nacional buscó mantener la tendencia a la baja o estabilidad de los precios, el consumo interno propio de diciembre generó una presión extra en las góndolas. Este fenómeno se dio en un contexto donde el oficialismo considera clave la aprobación del Presupuesto 2026 para dar señales de previsibilidad económica a los mercados y organismos internacionales.
Los factores que explican la suba
El incremento proyectado para este mes responde a varios factores que suelen repetirse al cierre de cada año:
- Precios de la carne: El mayor consumo por las celebraciones de Navidad y Año Nuevo impactó directamente en el mostrador.
- Alimentos y bebidas: Los productos de la canasta navideña registraron ajustes que empujaron el índice general de precios.
- Servicios y turismo: Los aumentos asociados al inicio de la temporada de verano también sumaron presión sobre el costo de vida.
De confirmarse esta cifra, el año cerraría con una dinámica de precios más controlada que en períodos anteriores, aunque todavía bajo la atenta mirada de los analistas que observan de cerca el debate parlamentario por las leyes económicas que regirán a partir de enero.