La joven santiagueña llega a esta instancia acusada de “injuria racial”, un delito que en Brasil tiene penas muy severas y que podría resolverse en una audiencia única ante el Tribunal Penal N°37.
El conflicto se originó durante las vacaciones de Páez, cuando una discusión con los mozos de un local por una presunta cuenta mal cobrada terminó con la mujer realizando gestos discriminatorios que quedaron registrados en video. Según su defensa, se trató de una reacción en medio de un cruce verbal, pero para la justicia brasileña las pruebas fueron suficientes para avanzar con el proceso bajo arresto domiciliario.
En la previa del juicio, su padre, Mariano Páez, manifestó su angustia y calificó como “una locura” el pedido de 15 años de prisión que pesa sobre su hija, argumentando que lo ocurrido no debería considerarse un crimen de tal magnitud. Además, advirtió sobre el delicado estado de salud mental de la joven: “Tiene pánico y no se levanta de la cama; a veces pasa días sin contestarme el teléfono”, relató en declaraciones televisivas.
El proceso que encabeza el juez Guilherme Schilling Pollo Duarte es de modalidad simplificada, lo que significa que este mismo martes se podría conocer la sentencia, ya sea la absolución o una condena efectiva. La abogada argentina es representada por Carla Junqueira, quien intentará torcer un escenario complejo marcado por la política de “tolerancia cero” contra el racismo que rige actualmente en el país vecino.