La resolución judicial permite que la joven de 29 años regrese a su provincia de origen, siempre que cumpla con el pago de una caución económica.
Para que el regreso se haga efectivo, la defensa deberá abonar una fianza de 97 mil reales, una cifra que equivale a poco más de 18.000 dólares (aproximadamente 60 salarios mínimos en Brasil). Una vez cancelado el monto, la Justicia dispondrá el retiro de la tobillera electrónica y le restituirá el pasaporte, permitiéndole fijar domicilio en Santiago del Estero mientras el proceso continúa su curso.
Un proceso con idas y vueltas
El fallo llega tras semanas de incertidumbre y reveses judiciales. Días atrás, una autorización inicial para su salida del país había sido revocada a las pocas horas, generando confusión sobre su situación legal. Con esta nueva decisión, el juez aceptó los planteos de la defensa de Páez, habilitándola a esperar la sentencia definitiva fuera del territorio brasileño.
El caso comenzó a mediados de enero tras una denuncia por injuria racial en un bar de Ipanema. En Brasil, este delito contempla penas de entre dos y cinco años de prisión, aunque en este caso la fiscalía solicitó la pena mínima.
Páez, quien calificó lo sucedido como “la peor experiencia” de su vida, ya realizó su descargo ante el tribunal donde pidió disculpas a los damnificados. Se espera que la sentencia final se dicte en las próximas semanas, una vez que concluyan los alegatos finales de las partes.