La AFA calificó la acción como parte de una “persecución política” contra su dirigencia, mencionando específicamente a Tapia y al tesorero, Pablo Toviggino, quienes, según el organismo, fueron “oportunamente sobreseídos” en causas previas.
El saneamiento económico y la autonomía
En su defensa, la entidad contrastó el panorama actual con la situación de 2017, año en que asumió la actual conducción. En ese momento, la estructura del fútbol argentino estaba “devastada” con “deudas acumuladas” tras la muerte de Julio Grondona y la intervención de la FIFA en 2016.
La AFA aseguró haber superado ese período crítico, transformándose ahora en un “organismo superavitario” que, además, “no recibe un solo peso del Estado”.
El comunicado puntualizó que bajo la gestión actual se regularizaron deudas de sueldos atrasados a cuerpos técnicos y se invirtieron recursos en la profesionalización de la actividad, con un foco especial en el impulso al fútbol femenino y la construcción de un nuevo predio destinado a sus selecciones.
Rechazo a las críticas y posición política
La entidad rechazó también las críticas relativas a los derechos televisivos, aclarando que toda la recaudación por ese concepto “se distribuye entre los clubes”, mientras que los fondos adicionales provienen de “acuerdos comerciales y partidos amistosos de la Selección”.
Finalmente, la AFA respondió a las acusaciones de intervencionismo gubernamental, recordando que ya enfrentaron “amenazas de intervención” y denuncias durante los gobiernos de Mauricio Macri y Alberto Fernández. La entidad subrayó que su prioridad es el desarrollo del fútbol, más allá de las cuestiones partidarias, y concluyó de forma tajante: “No hablamos de política, hablamos de fútbol”.
La respuesta se produce después de que Bullrich publicara este lunes una “lista de irregularidades y manejo turbio del dinero” en la AFA, tras formalizar la denuncia por “presuntas violaciones al Código de Ética” de la CONMEBOL.