En diálogo con Actualidad 2.0, la investigadora Julieta Vera, especialista en mercado de trabajo, pobreza y desigualdad de la Universidad Católica Argentina (UCA), analizó las recientes cifras de pobreza difundidas por el Gobierno Nacional y advirtió que la reducción anunciada podría estar sobreestimada.
Según Vera, aunque los indicadores oficiales muestran una caída de 10 puntos en la pobreza, estudios de la UCA y otros indicadores alternativos señalan que la reducción real sería de aproximadamente tres o cuatro puntos. “Si bien existe una mejora relativa, los números reflejan un nivel que vuelve a valores similares a los de 2023, que ya eran altos comparados con años previos”, explicó.
La especialista destacó las limitaciones del indicador oficial de pobreza por ingresos, que mide solo los ingresos de los hogares y se basa en una canasta básica desactualizada. Además, señaló que estos números son muy sensibles a las fluctuaciones inflacionarias y no siempre reflejan el drama real de las familias: “No se puede naturalizar que prácticamente la mitad de los chicos menores de 14 años vivan en hogares pobres”, alertó.
Vera también subrayó la importancia de considerar indicadores cualitativos, como el estrés económico, que reflejan la percepción de los hogares sobre la insuficiencia de ingresos para cubrir sus necesidades. Según estos datos, aunque hay mejoras, la pobreza sigue siendo un problema estructural, ligado al subempleo, la informalidad y la sobreocupación laboral que afectan a generaciones de argentinos.
“Más allá de los números, debemos mirar cómo estas condiciones impactan en la socialización y educación de los niños, y en el futuro mercado laboral”, concluyó Vera, invitando a la sociedad a no naturalizar los altos niveles de pobreza y desigualdad.