Según el dirigente, la medida busca proteger los derechos fundamentales de los trabajadores que se ven vulnerados por la nueva normativa. “Vamos a llevar la petición a la Justicia para que vea la inconstitucionalidad de este proyecto”, sentenció el dirigente, marcando el inicio de una batalla legal que promete llegar hasta la Corte Suprema.
Además del frente judicial, Sola ratificó que la movilización nacional se llevará a cabo este lunes. La marcha tiene como objetivo demostrar el poder de convocatoria de los gremios en la calle y presionar al arco político sobre las consecuencias sociales de la reforma. Para la central obrera, la movilización es el termómetro de la resistencia social frente a lo que consideran un retroceso en las conquistas históricas del movimiento obrero argentino.
Sin embargo, el punto más relevante de la declaración fue la advertencia de que el conflicto no se agotará en los tribunales ni en las calles, sino que se trasladará directamente a las mesas de negociación. Sola aseguró que en las próximas paritarias habrá “un espacio de debate y de lucha”, sugiriendo que los sindicatos resistirán la implementación de los nuevos puntos de la reforma convenio por convenio, sector por sector, bloqueando cualquier intento de flexibilización en la práctica diaria.