La FIA se pronunció oficialmente sobre una controversia que involucra a los motores Mercedes; los mismos que potenciarán al monoplaza de Franco Colapinto en su nueva etapa con Alpine; debido a una “zona gris” en el reglamento técnico que generó fuertes reclamos entre los fabricantes.
El centro de la disputa es una solución innovadora desarrollada por Mercedes que permitiría optimizar el rendimiento de la unidad de potencia con el auto en marcha. Según competidores como Ferrari, Honda, Audi y Red Bull, esta interpretación de las normas otorga una ventaja competitiva que no debería estar permitida, por lo que exigen una reescritura inmediata del reglamento.
La postura de la FIA: “Competir en la pista, no en los tribunales”
Nikolas Tombazis, responsable técnico de monoplazas de la FIA, reconoció públicamente la existencia de este problema reglamentario. A través de un comunicado oficial, el organismo manifestó su intención de resolver la ambigüedad lo antes posible para evitar que el campeonato se vea empañado por disputas legales.
“Queremos que la gente compita en la pista y no en los tribunales”, sentenció Tombazis, dejando claro que la Federación busca una solución de consenso antes de las primeras carreras del calendario. El objetivo es ajustar los controles técnicos sin romper el equilibrio político entre los motoristas, aunque cualquier modificación normativa requerirá un acuerdo entre todas las partes.
El impacto en Franco Colapinto y Alpine
Para la escudería Alpine, este fallo es determinante. Tras abandonar los motores Renault para convertirse en cliente de Mercedes, el equipo francés —y por ende el piloto argentino— se encuentra en una posición expectante:
- Beneficio potencial: Si la FIA valida la solución técnica de Mercedes, Colapinto contará con una de las unidades de potencia más competitivas de la parrilla.
- Riesgo reglamentario: Si la presión de los demás fabricantes obliga a realizar cambios de último momento, Alpine podría perder rendimiento justo antes del debut.
Las pruebas de pretemporada en Bahréin serán el escenario donde se mida no solo la velocidad del nuevo coche de Franco, sino también la efectividad de esta cuestionada tecnología de Mercedes bajo la lupa de los comisarios técnicos.