La medida adoptada por las autoridades qataríes se suma a la decisión de la Confederación Asiática de Fútbol de aplazar sus competencias y la paralización de las ligas locales en Irán e Israel. Ante este escenario, la UEFA y la CONMEBOL se encuentran en una carrera contra el reloj para definir el futuro del encuentro. Aunque no hay una postergación oficial, la realización del partido en la fecha estipulada parece poco probable debido a los desafíos logísticos y de seguridad.
Entre las alternativas que se barajan, toma fuerza la posibilidad de trasladar el evento a territorio europeo, con España como una opción viable por infraestructura. Sin embargo, también se analiza la búsqueda de un país neutral fuera de la zona de conflicto que pueda garantizar las condiciones operativas en menos de cuatro semanas. Por ahora, el cruce entre el equipo de Scaloni y la selección española permanece bajo una total incertidumbre.