Lo que comenzó como una inusual alerta vecinal en las calles del barrio porteño de Colegiales derivó en una de las maniobras publicitarias más insólitas y controvertidas de los últimos tiempos. Durante 48 horas, la búsqueda de “Piti”, una supuesta boa de más de tres metros de longitud que se habría escapado por la terraza de un edificio, copó las conversaciones en redes sociales, provocó recomendaciones de seguridad por parte de organismos oficiales y captó la atención de los principales medios de comunicación del país.
La historia se disparó a partir de carteles pegados en la vía pública, puntualmente en la intersección de las calles Céspedes y Zapiola. El anuncio afirmaba que el reptil no era agresivo, que “tomaba sol todos los días” y hasta incluía detalles insólitos para la biología de la especie, asegurando que el animal estaba “castrado” y que respondía a su nombre a pesar de ser un reptil. El pánico inicial escaló rápidamente al punto de que distintas publicaciones comenzaron a pedir la intervención de Defensa Civil para evitar que los vecinos intentaran capturarla por sus propios medios.
Sin embargo, este lunes por la tarde la mentira se desmoronó por completo. La serpiente gigante nunca existió, así como tampoco la familia que desesperadamente la buscaba. Todo se trató de una estrategia de marketing encubierto ideada por un paseador de perros de la zona llamado Lucas, quien buscaba promocionar sus servicios ofreciendo sacar a las mascotas mientras los dueños permanecían resguardados en sus hogares ante la supuesta amenaza.
“La idea era que la historia tuviera un poco de visibilidad, pero no tanta; me pareció gracioso porque era bastante inverosímil que una serpiente responda a su nombre”, reconoció el propio autor de la maniobra durante una entrevista radial con el programa ¿Y qué? de la emisora Vorterix, al tiempo que presentó el verdadero flyer publicitario con la consigna: “¿No querés salir porque dicen que hay una boa suelta? No te preocupes, yo paseo a tus perritos con mucho amor”.
El chiste de mal gusto podría tener duras consecuencias legales para su creador. Fuentes con acceso a las actuaciones judiciales confirmaron que la Fiscalía interviniente evalúa qué figura penal encuadra en el caso, debido a que la falsa alarma movilizó recursos de seguridad del Estado y provocó una perturbación del orden público. Asimismo, el caso reabrió la discusión sobre la tenencia ilegal de fauna silvestre —protegida en la Argentina por la Ley 22.421— y expuso la velocidad con la que la información no verificada se propaga en las plataformas digitales sin constatar la fuente original.
Con información de Chequeado.com