El regreso de astronautas al entorno de la Luna dejó de ser una promesa lejana y pasó a ser un objetivo inmediato. La NASA completó con éxito el ensayo general más importante de la misión Artemis II que orbitará la Luna con cuatro astronautas a bordo, una prueba integral del cohete y todos los sistemas de lanzamiento.
Este logro abrió la puerta a un despegue en los próximos días y marcó el mayor avance hacia el retorno humano al espacio profundo en más de medio siglo.
La misión llevará a cuatro astronautas a rodear la Luna y regresar a la Tierra en un viaje de 10 días.
El ensayo exitoso confirmó que los sistemas funcionaron dentro de los márgenes previstos y permitió que la tripulación iniciara la cuarentena obligatoria antes del lanzamiento.
Este paso representó el último gran examen antes de autorizar el vuelo real. La misión se convirtió así en el puente entre los ensayos y la exploración humana efectiva.
El momento decisivo ocurrió en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, donde el enorme cohete Space Launch System (SLS) permaneció en la plataforma mientras los equipos ejecutaron el llamado ensayo general húmedo.
Esta prueba simuló cada etapa previa al lanzamiento real, desde la carga de combustible hasta los segundos finales de la cuenta regresiva. El objetivo consistió en reproducir con exactitud cada procedimiento técnico y verificar que todo respondiera según lo previsto.
Así, los expertos de la NASA comprobaron que el cohete y la cápsula Orion podían soportar el complejo procedimiento de abastecimiento del propelente criogénico. Este combustible, compuesto por hidrógeno líquido y oxígeno líquido a temperaturas extremas, presentó desafíos técnicos importantes en el pasado.
Su manipulación exige precisión absoluta, ya que cualquier variación puede provocar fallas críticas, como las numerosas fugas presentadas a principios de este mes. El ensayo permitió validar el comportamiento del sistema bajo esas condiciones extremas.