El principal movimiento que se observó entre el segundo y el tercer trimestre de este año es el crecimiento de la “Clase baja superior, no pobre”. La pirámide social se define por el nivel de ingresos mensuales del hogar. Para ubicarse en la cúspide, estos son los pisos necesarios, según la consultora:
- Clase Alta (5%): Debe disponer de al menos $7.000.000 mensuales (el promedio es de $12.000.000).
- Clase Media Alta (17%): Su ingreso mensual debe alcanzar los $3.700.000.
- Clase Media Baja (26%): El piso es de $2.000.000 (con un promedio mensual de $2.400.000).
- Clase Baja Superior No Pobre (28%): Incluye a familias con un ingreso promedio mensual de $1.850.000.
- Clase Baja Pobre (24%): Todos aquellos hogares con ingresos mensuales menores a $1.180.000.
La medición combina datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC para la base y un modelo analítico propio para los estratos superiores. El informe mostró una fuerte dualidad en el consumo según el nivel de ingresos:
- Mientras la Clase Alta “piensa en viajar”, la Clase Media Alta hace “malabares” para mantener su estilo de vida, sintiendo que “no hay espacio para el error”.
- En contraste, la Clase Media Baja y la Clase Baja Superior experimentan la “cultura del ‘no’”, donde domina la frase “no hay plata”.
Esta diferencia se refleja en el “semáforo de consumo”: rubros como autos y viajes al exterior figuran como “ganadores” (repuntes superiores al 50%), mientras que turismo receptivo, indumentaria y ventas en supermercados son los “perdedores” (con caídas de 5,1% a 18%).
Las ventas de consumo masivo en supermercados se redujeron un 5,1% interanual entre enero y octubre de 2025. Rubros como bebidas sin alcohol (-14%) y bebidas con alcohol (-16,5%) sufrieron los mayores retrocesos.