Desde muy pequeña, Liliana Cabrera mostró su pasión por la lectura y el dibujo. Hija de una madre que trabajaba como portera en la escuela del barrio Km 8, Liliana creció rodeada de historias y personajes que marcarían su carrera artística y literaria. Su madre cuidaba a los niños de la comunidad, y esa cotidianeidad y cercanía con las familias del barrio dejaron una huella profunda en su mirada sobre la vida y la sociedad.
En diálogo con A Primera Vista por Radio del Mar, Cabrera recordó: “Desde chica dibujé y leí mucho. La escritura siempre estuvo ahí, escondida, hasta que pude desarrollarla en la universidad”. Tras terminar la secundaria en una escuela nocturna mientras criaba a cuatro hijos, ingresó a la carrera de Letras, donde comenzó a profundizar en la escritura y los movimientos literarios.
A lo largo de los años, Liliana combinó su vocación docente con su pasión por el arte. Durante su carrera como profesora, utilizaba historietas propias para que los alumnos interpretaran personajes y diálogos, acercándolos a la literatura a través del dibujo. Tras jubilarse, decidió profesionalizar su trabajo en historietas y comenzó a colaborar con el historietista Sebastián Cantero, desarrollando técnicas de composición, viñetas y sombreado, mientras continuaba con su estilo artesanal y el uso de lápices de colores.

“Con Sebastián trabajé un año en una historieta de 36 páginas basada en un libro de Laura Escudero. Aprendí sobre composición y cómo cada viñeta requiere un entorno propio, desde una oficina hasta una calle”, explicó Cabrera. A pesar de la formación técnica, mantiene su sensibilidad artística, enfocándose en el relato del barrio, sus edificios emblemáticos y las historias de sus vecinos.
Su obra refleja la vida del Km 8, un barrio con fuerte presencia de Petroquímica, que no solo definió el trabajo de las familias sino también su estructura social y cultural. “Mi mamá era portera y cuidaba a los chicos del barrio; la comunidad siempre le agradeció su dedicación. Ese amor por la familia y por el barrio me inspira hasta hoy”, recordó la artista, evocando cómo el cine local, el correo y la escuela funcionaban como puntos de encuentro fundamentales.
En sus dibujos, combina blanco y negro con colores, representando el pasado y el presente del barrio, y reflejando momentos emblemáticos como la defensa de la escuela 7 ante su cierre o los paros y despidos que marcaron la historia local. Cada obra transmite no solo la memoria del barrio sino también la sensibilidad de quien lo vivió y lo observa desde la actualidad.

Entre sus proyectos, Cabrera trabaja en un libro que entrelaza dos relatos: la historia de una nieta que vuelve al Km 8 después de muchos años, y una carta de amor hallada en un cajón que la conecta con la España de 1915. “Quiero expresar las historias de la gente, escuchar y mirar, porque cada persona tiene algo que contar. Mis dibujos y relatos buscan darles voz”, afirmó en la entrevista radial.
Actualmente, Cabrera expone en el CCK8, mostrando una selección de dibujos que retratan edificios, monumentos y la vida cotidiana del barrio. “Me pone la piel de gallina que la gente se conmueva al ver mis obras, que recuerde su pasado y lo comparta con sus hijos y nietos”, concluyó.

Liliana Cabrera no solo dibuja y escribe; captura la memoria de una comunidad, traduce la historia barrial en imágenes y relatos, y mantiene viva la identidad del Km 8 a través del arte y la literatura.

