Tras el pago de intereses de la deuda, que ascendieron a $1,2 billones, el resultado financiero fue positivo en $144.421 millones, consolidando así dos meses seguidos de saldo a favor para las arcas del Estado.
Según los datos difundidos por el Palacio de Hacienda, en el primer bimestre del año se acumuló un superávit primario cercano al 0,4% del PIB. Este indicador es central en la estrategia oficial para cumplir con las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y sostener lo que el Gobierno denomina su “ancla fiscal”.
El informe destaca que el equilibrio se logró mediante una reducción del gasto primario total del 8,8% interanual en términos reales. No obstante, el ministro remarcó que hubo incrementos específicos en sectores sensibles:
- Jubilaciones y pensiones: Crecieron un 1,8% interanual en términos reales.
- AUH: Las transferencias por Asignación Universal por Hijo aumentaron un 11,3%.
Caputo vinculó estos resultados con el avance de reformas estructurales, mencionando que la Reforma Laboral y la Ley de Presunción de Inocencia Fiscal son piezas clave para la formalización de la economía. Según el funcionario, el control estricto del gasto permitió que entre 2024 y 2025 la reducción de impuestos acumulada ascendiera al 2,5% del PIB, con el objetivo de continuar esta tendencia a medida que la economía crezca.
No obstante, el anuncio no estuvo exento de matices técnicos y políticos. Mientras el oficialismo celebra la rigurosidad fiscal, diversos analistas y sectores de la oposición advierten que este equilibrio se apoya en una fuerte reducción de las transferencias a las provincias y la postergación de pagos en rubros como la obra pública y el sector energético.