La situación se destapó justo antes de la fecha de la fiesta, cuando las familias, que habían estado aportando cuotas mensuales desde abril, descubrieron que la mayoría de los servicios esenciales (catering, DJ, iluminación y fotografía) no estaban pagados. Solo se había abonado la seña del salón.
Meses de engaño y ludopatía
La madre a cargo, cuya identidad no fue revelada completamente, había evitado durante meses mostrar contratos o respaldos de los pagos, a pesar de las repetidas peticiones de los padres. Una madre de una alumna, Mónica B., lamentó la “excesiva confianza” depositada en la denunciada.
Según el testimonio de una de las egresadas, Sofía V., la noticia de que el dinero se había esfumado fue comunicada el mismo día de la fiesta, generando un “mar de llantos de las madres, los padres y los hijos”. Se detalló que se habían reunido aproximadamente $17.500.000 a través de una billetera virtual, pero “no estaba ni siquiera el 15% pago”. La madre admitió haber malversado el dinero, atribuyendo el hecho a un problema de ludopatía.
Solidaridad y denuncia penal
A pesar del colapso económico, la recepción pudo realizarse gracias a una cadena de solidaridad. Otros padres, proveedores y la colaboración personal del intendente de El Dorado ayudaron a cubrir el faltante. Para garantizar la noche, se tuvo que asumir una urgencia de $8.300.000, lo que obligó a cada familia a enfrentar un nuevo compromiso económico.
El abogado y padre Ramón Mercado confirmó que ya se presentó la denuncia penal, calificando el caso como “una de las estafas más grandes” de la ciudad. La Justicia ya se encuentra investigando el destino del dinero.
En un gesto de gran empatía, los egresados decidieron por unanimidad que la hija de la mujer denunciada pudiera participar de la fiesta, argumentando que ella “no tenía la culpa y que también merecía estar en su recepción”.